La obsesión del gobierno de Javier Milei por el “déficit cero” muestra su cara más peligrosa en la provincia de Buenos Aires: transitar las rutas nacionales se ha convertido en una odisea de riesgo vital. Lejos de ser un problema técnico o de gestión, el deterioro vial es la consecuencia directa del desguace de la obra pública, una decisión política que paralizó el mantenimiento y la inversión.