CHINA ASPIRA A REESTRUCTURAR EL ORDEN GLOBAL A MEDIDA QUE DISMINUYE LA INFLUENCIA DE EE.UU.

En enero, el mismo mes en que Estados Unidos anunció su retirada de 66 organizaciones multilaterales, China recibió a líderes de Canadá, Finlandia y Reino Unido.

"El orden internacional está bajo una gran tensión", dijo el gobernante chino, Xi Jinping, al primer ministro británico, Keir Starmer, llamando a esfuerzos para "construir un mundo multipolar igualitario y ordenado", cuando ambos se reunieron en Pekín el 29 de enero.

El mensaje no es nuevo en la retórica diplomática china, pero ha cobrado fuerza en el contexto del desapego de EE. UU. de las instituciones multilaterales. Una encuesta reciente reveló que los encuestados de 21 países, incluidos diez de la Unión Europea, esperan que la influencia global de China crezca en la próxima década, de acuerdo con el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

"La brecha de poder [entre China y Estados Unidos] era mucho más clara en el pasado… Pero ahora se está estrechando cada vez más", dice a DW Claus Soong, analista del Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS), con sede en Berlín. "Estados Unidos sigue siendo el país más poderoso del mundo, pero China lo está alcanzando muy rápidamente", agrega.

Esfuerzos de China para conseguir apoyo del sur global

El sur global, que abarca las economías en desarrollo y emergentes de todo el mundo, ha desempeñado durante mucho tiempo un rol central en la estrategia global del gigante asiático. Uno de los esfuerzos más visibles es la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), lanzada en 2013 como un vasto programa de inversión en infraestructura para expandir la influencia china en Asia, África, Europa y América Latina.

China publicó cifras de crecimiento económico del 5 % en 2025 y un superávit comercial récord, según se informa, gracias a las exportaciones a mercados no estadounidenses, en particular, al sudeste asiático.

Pero la estrategia de Pekín conlleva riesgos y limitaciones. En los últimos años, China ha reducido la escala de la IFR a inversiones más pequeñas y específicas de cara al aumento de los riesgos financieros y de la deuda demasiado grande asumida por países socios.

Coordinación autoritaria en el escenario internacional

Los estrechos vínculos de China con Rusia y Corea del Norte también han suscitado preocupaciones sobre el impacto de la profundización de las asociaciones entre gobiernos autoritarios.

Para Sabine Mokry, investigadora en el Instituto de Investigaciones para la Paz y Políticas de Seguridad en la Universidad de Hamburgo, cada uno de los socios autoritarios de China sirve para un propósito diferente: "El Gobierno chino está tratando de evaluar qué puede obtener de cada régimen", señala a DW.

Un resultado tangible de esta estrategia puede observarse durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde ha aumentado el voto alineado de China y sus aliados, particularmente en tópicos como los derechos humanos y las resoluciones relativas a Ucrania.

Aun así, Mokry subraya que la asociación sigue siendo en gran medida transaccional, impulsada más por la oposición a Estados Unidos que comparten, que por una alineación basada en valores. "Si surge la oportunidad de mostrar que trabajan juntos, obviamente la aprovecharán. Pero, en el fondo, todavía hay una profunda desconfianza", aclara a DW.

China no tiene apuro en reemplazar a EE. UU.

En los últimos años, Pekín ha apoyado fuertemente la narrativa de que es una potencia estabilizadora responsable, especialmente en contraste con lo que llama "el hegemonismo" estadounidense.

Pero los analistas no creen que el objetivo final de Pekín sea reemplazar el orden mundial liderado por EE. UU. con una versión china. En cambio, la meta principal del Gobierno chino parece ser que el Partido Comunista Chino permanezca en el poder.

"No se trata de una ambición de dominar el mundo", dice Mokry, enfatizando que el motivo de China "siempre debe ser visto desde la perspectiva de la supervivencia del régimen". Toma como ejemplo la primera presidencia de Trump, desde 2016 hasta 2020, cuando EE. UU. también se retiró de una serie de organizaciones internacionales. En aquel entonces, a pesar de las expectativas de que China ocupara el puesto de liderazgo, Pekín se abstuvo en gran medida de asumir esos cargos.

Claus Soong, del MERICS, coincide. Según él, es poco probable que China asuma el liderazgo de todas las instituciones de las que se alejado EE. UU., excepto cuando hacerlo se corresponda directamente con sus intereses de seguridad nacional.

Soong toma como ejemplo la influencia de China en la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde Taiwán, la isla que China reclama como propia, permanece excluida. EE. UU. ha mencionado repetidamente la exclusión de Taiwán, en especial en la pandemia de COVID-19, como parte del motivo de su retirada de la OMS.

La participación selectiva de China revela el objetivo más amplio de Pekín: no es dominar el sistema global, sino reducir la influencia estadounidense en regiones que China considera estratégicamente vitales, en particular, en Asia-Pacífico.

En los últimos meses, China ha intensificado su actividad militar alrededor de Taiwán y en el mar de China Meridional, donde han aumentado las tensiones con Filipinas por reclamos territoriales de ambas partes.

"Pekín estaría sumamente complacido si pudiera hacer lo que quisiera en Asia", observa Mokry, añadiendo que el compromiso de Estados Unidos en la región sigue siendo tan "fundamental" que "no es tan fácil de cambiar".

(cp/rml)

Autor: Yuchen Li

2026-02-02T20:21:41Z